Aprovechando el rinconcito zen que teníamos al lado de la pileta Mariano nos dio una clase de Yoga a Pablo, Lola y a mí para tomar fuerzas y relajarnos antes de partir de la chacra.

Tras un paseo por la costa del Paraná en Posadas frente a Paraguay tomamos de nuevo el micro para dejar la rojiza región de Misiones y entrar en Corrientes.

Llegamos a San Gara para el almuerzo. San Gara es una enorme hacienda con 7000 reses, casi 100 caballos en una extensión de 12000 hectáreas. Nos acomodamos en nuestros aposentos antes de partir hasta una playa al borde del Paraná y contemplar una linda puesta de sol.

La cena fue de lo más típico, por fin un asado argentino, unas empanadas, mate y un truco, todo ello compartido con los gauchos del lugar. Finalizamos la velada a ritmo de Chamamé.

Al día siguiente por la mañana (09/08/08) 17 caballos nos estaban esperando para llevarnos de paseo… Sí, sí eran ellos los que nos sacaban a nosotros, ahí subidos pocas decisiones tomábamos. Realmente los caballos seguían las órdenes que les deban los gauchos que nos acompañaban. Poco a poco le fui tomando confianza al animal hasta el punto de pedir un poco más de “marcha”, pero en cuanto se me puso a trote retiré mi petición :P

Los gauchos de la hacienda trabajan y viven allí de Lunes a Sábado noche, su labor consiste en domar los caballos, ocuparse del ganado y mantener toda la hacienda. Un trabajo duro que requiere fuerza física y plena dedicación. Antolín era el más joven de todos, 16 años, y Rojas el más veterano. Ambos fueron los que nos acompañaron en todas nuestras excursiones.

Almorzamos temprano para partir hacia otra hacienda, San Juan de Poiahui, desde la cual se accedía a los esteros. La casa de Don Marcos era realmente preciosa, todavía mantenía su estilo inicial.

Montados en un remolque tirado por un 4×4 que a su vez llevaba también a remolque una lancha partimos hacia la entrada de los Esteros. A los largo del paseo pudimos ver Carpinchos, Jacanas, Ñandus, Chajás y algún que otro Yacaré.

Pablo, Olga, Sergi y yo fuimos en la barca “más veloz” de todas así que debido a la velocidad vimos Yacarés, Carpinchos y un nido de arañas. El resto de animales quedaron atrás. El paisaje era realmentes hermoso.

Por el camino de vuelta Antolín diviso Ciervos de Río bajo una preciosa puesta de sol como despedida.

De nuevo en la hacienda y por si moríamos de hambre, Don Marcos hizo preparar una rica merienda con pasteles y tortas dulces.

Finalizamos nuestro día cenando milanesas y puré de calabaza con papas.

Nota:

Carpincho: Es el roedor más grande del mundo, conocido también como Capibara en el resto de Sudamérica.

Jacana: Pajarito anaranjado que cuando vuela se le ven las alas de color amarillo/verde.

Ñandú: Parecido a una Avestruz.

Chajas: Pájaro territorial con cuello blanco y negro que cuando se le invade el territorio empieza a gritar. En algunas haciendas lo tienen como guardián.